domingo, octubre 22, 2006
¿Y vos seguís en la carreta de los computadores?
¿O en ambas?
Porque qué nos íbamos a imaginar los que conocimos los main frames, esos computadores enormes que exigían un piso falso y un ambiente con aire acondicionado para funcionar y para realizar las operaciones que hoy hacen sonreir benévolamente a cualquier calculadora del bolsillo, que algún dia nos íbamos a encontrar las Unidades Centrales de Proceso (CPU) de unos computadores, compartiendo humildemente el espacio con unos guangos de leña en una carreta de reciclador.
sábado, octubre 07, 2006
domingo, septiembre 24, 2006
domingo, septiembre 10, 2006
Sin agua tampoco hay paraiso
Ver la disquisición de Cristobal Colón sobre el Paraiso, en LIBRETA DE NOTAS DE UN VIAJERO FRECUENTE
Robots aquí entre nos
jueves, septiembre 07, 2006
La ballena volada
La División de Carreteras del Estado de Oregon (luego Departamento de Tránsito), previa consulta con oficiales de la Marina, decidieron que la mejor manera de deshacerse de la finada ballena era hacerla explotar –literalmente: volarla- para lo cual emplearon 12 toneladas de dinamita. Menos mal no usaron explosivos nucleares.
Suponían los cerebros que planearon esta operación, que las gaviotas y otros animales carroñeros se encargarían de eliminar del paisaje los “trocitos” de ballena resultantes de la explosión.
Como resultado, lo que lograron fue dispersar el cadáver del animal a varios kilómetros a la redonda, lo cual no evitó que una gran porción de la ballena permaneciera intacta en el sitio de la voladura. Enormes pedazos de ballena destruyeron automóviles que se encontraban lejos del lugar.
Haciendo click aquí pueden entrar a la página de internet en donde se encuentra el video de esta proeza de la inteligencia humana. Aunque la calidad de la imagen no es la mejor, dice más que cualquier descripción. Está disponible en tres definiciones distintas para facilitar el acceso al mismo. Por supuesto, quienes puedan bajarlo en alta definición (es un decir), se demoran un poquito más, pero obtienen mejor resultado.
Recomiendo este video porque es un excelente ejemplo de la brutalidad con que algunos seres humanos, que tienen en sus manos la resolución de problemas complejos a nivel local, nacional o mundial, asumen esa responsabilidad.
Todos los días somos testigos de "soluciones" que siguen esa misma lógica, y que como consecuencia nos salpican de m... a todos los seres humanos.
Véanlo. Bájenlo. Muéstrenlo. Porque podemos aprender mucho de él.
Más información en Answers.com Lástima que está sólo en inglés, pero con un esfuercito, y viendo el video, se puede entender bien.
martes, agosto 29, 2006
Agitación en el Polo
Increible pero cierto: el 4 de Agosto se presenta una depresión "tropical" cerca al Polo Sur (Foto: NOAA )
Y como si fuera poco, el domingo 20 de Agosto ocurre un terremoto de magnitud 7.0 , a 10 kilómetros de profundidad y a 3.240 kilómetros del Polo Sur... que eso por allá no es tan lejos.
Y mientras tanto en el Trópico...
En plena temporada de huracanes en el Caribe, los huracanes del Pacífico baten más palmas. En la foto de arriba, mientras Ernesto (arriba a la derecha) se desorganiza y debilita, John súbitamente asciende a huracán grado 4 frente a la costa pacífica mexicana (espiral grande a la izquierda) y se forma la tormenta tropical Kristy. (Foto de abajo)
lunes, agosto 28, 2006
A mansalva y sobre seguros
Cuando (seguramente escurriendo la póliza) se acerca a la compañía aseguradora a reclamar la correspondiente indemnización, le salen con el cuento de que el seguro no cubre los daños sufridos por su casa, porque éstos no fueron ocasionados por los "high winds" (vientos fuertes) sino por la "storm surge" (marea de tormenta). En consecuencia, usted no tiene derecho a ninguna indemnización.
Un huracán es un enorme ventilador, que sopla a gran velocidad (como se sabe, la velocidad de los vientos determina la categoría del huracán). Pero simultáneamente, es una poderosa aspiradora, que hace descender la presión atmosférica por donde va pasando. En términos más sencillos, un huracán es como un émbolo o un pitillo que chupa todo lo que encuentra a su paso, incluyendo el agua del mar. Al descender la presión atmosférica, sube el nivel del agua y se produce la marea de tormenta.
Durante la temporada de huracanes del año pasado, el huracán Wilma batió el record de ser el huracán más poderoso jamás registrado desde el punto de vista de su capacidad de succión. El descenso de la presión atmosférica provocado en algún momento por Wilma, equivalió a que al nivel del mar la presión atmosférica hubiera descendido hasta la que normalmente existe a 1.320 metros de altura sobre el nivel del mar (unos metros por debajo de la altura de Armenia, Colombia).Una y otra característica de los huracanes son inseparables entre sí. Es como si uno tiene su casa asegurada contra terremoto, el terremoto provoca un incendio, y además de caerse la casa se le quema lo que está adentro, y la compañía de seguros alega que no paga porque el seguro era contra sismo pero no contra incendio.... o porque los bomberos fueron los que provocaron el daño y no el temblor. A lo mejor este argumento, que a mí me parece ridículo, opera así. Yo no sé.
Me acuerdo de una muchacha que trabajaba hace años en mi casa, y que le decía a mi mamá que ella no entendía para qué los ricos gastaban tanta plata en seguros de vida, si se morían igual que los pobres. Ahora pienso que tenía razón.Y me acuerdo también del tío de un amigo, que cuando llegó a su casa con la póliza del seguro de vida que acababa de tomar, descubrió que la letra menuda rezaba:
Bueno, digo yo: por lo menos sabemos qué clase de gente es la que lleva a Bush a la Presidencia de los Estados Unidos.
sábado, agosto 19, 2006
Más paradojas de nuestra especie urbana

Mientras más modernos, veloces y cómodos los aviones (y los aeropuertos), más complicado se ha vuelto montar en avión. El tiempo que ahora se economizan los aviones de un lugar a otro del mundo, se pierde (por triplicado) con el mayor tiempo que se gasta en trámites de chequeo y abordaje, y en larguísimas colas de inmigración.Así mismo, mientras más modernos y lujosos los automóviles, más lenta es la velocidad promedio con que se pueden movilizar en las ciudades.
domingo, agosto 06, 2006
El primer barrio de invasión en los cerros orientales
Dice Juan Friede que inicialmente Jiménez de Quesada se estableció con sus soldados en lo que él mismo denominó “El Valle de los Alcázares”, en medio de los pobladores de ese asentamiento indígena que existía en lo que hoy son Bosa, Fontibón y Engativá. Y que fue a raiz de un incendio que destruyó los bohíos ocupados por los españoles, cuya autoría “se atribuyó a las instigaciones del cacique Sajipá”(2), que los conquistadores resolvieron reubicarse en un lugar que les ofreciera mayor protección y visibilidad sobre el territorio que se proponían dominar.
Fue así como levantaron un nuevo pueblo en el sitio llamado entonces Teusaquillo (Teusacá), situado en las faldas del cerro Guadalupe, donde hoy se encuentra la plaza del Chorro de Quevedo.(3) Belalcázar y Federmann llegaron después.
Ese nuevo pueblo fue el origen de Santa Fe, que se diseñó según especificaciones de Sebastián de Belalcázar (el “urbanizador” de las nuevas ciudades españolas), en un terreno situado entre las fuertes pendientes del cerro de Guadalupe y las tierras inundables de las partes más bajas (4) lejos de los principales asentamientos indígenas.
“En el piedemonte de los cerros orientales no había, al parecer, asentamientos de importancia”.(5) Los muiscas sabían mejor que los españoles –y que nosotros, descendientes de ambos- a dónde podían encaramarse y a dónde no.
Así como también sabían, al igual que los zenúes de la Depresión Momposina y que muchas culturas amazónicas de hoy, cómo convivir con las dinámicas del agua, de manera que para ellos las inundaciones eran una bendición y no un desastre, como el que afectó a Soacha, a Suba, a Fontibón y a otros sectores de Bogotá, durante la pasada temporada invernal.
También relatan los historiadores que al poco tiempo de asentarse los conquistadores en los cerros, comenzaron a crecer allí barrios “informales”, asociados “desde los primeros años al trabajo de la población marginada, consistente en el abastecimiento de leña y agua, y la explotación de chircales y tejares necesaria para la construcción y para el funcionamiento de la ciudad.”
Es decir que, la invasión y el deterioro de los cerros, y la marginalización de una gran parte de la población, fueron y siguen siendo hoy procesos que avanzan de la mano, especialmente ahora cuando la migración de familias desplazadas incrementa la vulnerabilidad de todo el conjunto social.En el siglo XVI no solamente empezaron a poblarse los cerros, sino que la presión humana sobre los mismos se comenzó a incrementar. Como bien sabemos, de allí salen la mayor parte de los materiales necesarios para la construcción de una ciudad que a principios del siglo XIX tenía 100.000 habitantes y ocupaba unas 300 hectáreas, y que hoy, un siglo largo después, tiene cerca de siete millones de habitantes y constituye el núcleo de un área metropolitana que crece sobre un territorio muchísimas veces mayor.
Deslizamiento en estrato 6 (Circunvalar con 92)En Bogotá hay aproximadamente un millón y medio de unidades habitacionales, de las cuales un porcentaje muy grande –en distintos estratos- carece de características sismorresistentes. Es decir, que serían incapaces de aguantar los efectos de un terremoto de gran magnitud.
Además de eso, un terremoto podría desencadenar una serie de “amenazas concatenadas”, incluidas aquellas propias de una comunidad con problemas de ingobernabilidad derivados en gran medida de la inequidad económica y social (saqueos y otros traumatismos y disturbios), tal como sucedió en Armenia y en Calarcá después del terremoto de 1999, en Nueva Orleans con el paso del huracán Katrina y en Yucatán con el paso de Stan.
Un terremoto en Bogotá generaría más deslizamientos de los que ocurren en condiciones de “normalidad”. Más inundaciones, especialmente si los deslizamientos taponan quebradas y si se presenta durante una temporada invernal, cuando se encuentren sometidos a su máximo nivel de exigencia los jarillones o barreras que protegen a los cientos de barrios situados por debajo del nivel de ríos como el Tunjuelito, el Juan Amarillo y el Bogotá. Más incendios y accidentes industriales, especialmente ahora cuando la ciudad cuenta con una extensa red de gas domiciliario, que ofrece múltiples beneficios pero que también genera nuevas amenazas que hay que aprender a controlar. Y por supuesto, grandes traumatismos en el tráfico vehicular, en los sistemas de comunicación, en la prestación de los servicios públicos, en los lugares donde se concentra la ciudadanía (estadios, teatros, colegios, templos, etc) y, en general, en todos los aspectos de los cuales dependen la sana convivencia y el funcionamiento “normal” de una ciudad.
Las instituciones públicas del Distrito, lideradas por la Alcaldía Mayor y la Secretaría de Gobierno, y coordinadas por la DPAE (Dirección para la Prevención y Atención de Emergencias), al igual que distintas organizaciones sociales y establecimeintos educativos, y varios actores del sector privado, son concientes tanto de la posibilidad de que en cualquier momento un terremoto pueda golpear a Bogotá, como de la necesidad de que todos los habitantes de esta ciudad nos preparemos para evitar que ese terremoto se convierta en un desastre. O por lo menos, para reducir sus efectos. Como también son concientes de que en este momento esa preparación es todavía insuficiente y precaria.
Por eso, con el apoyo de Naciones Unidas, se comenzó a ejecutar en el 2005 una ESTRATEGIA PARA LA PREPARACIÓN DE BOGOTÁ PARA RESISTIR LOS EFECTOS DE UN TERREMOTO DE GRAN MAGNITUD, la cual apenas estará lista, en una primera etapa, en el año 2011 (cumpleaños 473 de la ciudad). Las sucesivas administraciones distritales deberán garantizar la continuidad de esa estrategia hasta ese año, y de allí en adelante.
Tenemos una tarea de muy largo plazo, que consiste en reestablecer poco a poco la comunicación perdida entre la dinámica de la naturaleza y nuestra concepción del desarrollo. Es decir: corregir hacia el futuro los errores que en el pasado “sembraron” nuestra vulnerabilidad.
Y una tarea de corto plazo, que consiste en adoptar desde ya una serie de medidas que nos permitan prepararnos para resistir mejor un terremoto y para reaccionar de manera adecuada si éste se llega a presentar.
1.En un territorio llamado Bacatá, capital de los muiscas.
2.Friede, Juan, “La conquista del territorio y el poblamiento”, en “Nueva Historia de Colombia”-Tomo 1. (Planeta – Bogotá, 1989). Página 83. Aunque no existe el Acta correspondiente, convencionalmente se acepta el 6 de agosto de 1538 como fecha de de fundación de la ciudad.
3.Friede afirma que el nuevo pueblo se fundó con el nombre de Santa Fé. Según otras fuentes Jimenez de Quedada fundó la ciudad con el nombre de Nuestra Señora de la Esperanza y sólo en 1575 recibió oficilamente el nombre de Santa Fé de Bogotá mediante título otorgado por Felipe II. http://www.ucentral.edu.co/Admisiones/calendario.htm
4.Escovar, Alberto; Mariño, Margarita; Peña, César, “Atlas de Bogotá”. Planeta – Corporación La Candelaria, Bogotá, 2004. Página 22
5.Villegas Editores, “Cerros de Bogotá”. Bogotá, Julio 2000. Página 116
domingo, julio 30, 2006
sábado, julio 29, 2006
Teoría de Sistemas
Soldado de Naciones Unidas busca un compañero atrapado en los escombros de un bombardeo israelí sobre el Líbanomartes, julio 25, 2006
El peor desastre: la destrucción intencional y premeditada
Con la manera como Israel se ha dedicado a arrasar al Líbano, sin el menor reparo sobre los daños que pueda causarle a una población civil que sin lugar a dudas, en su gran mayoría, nada tiene que ver con el terrorismo, está llenando a sus enemigos de legitimidad.
¡Qué vergüenza pertenecer a una especie capaz de hacerles esto a sus semejantes!
¿Y en dónde está la "solidaridad internacional"? ¿Por qué todos los paises se movilizan cuando un terremoto, un tsunami o un huracán destruyen una comunidad, pero no cuando el desastre tiene como causa que a alguien le dá la gana destruir?
lunes, julio 24, 2006
La huella cotidiana de nuestro paso por la Tierra

Las nueve millones de personas que vivimos en Bogotá y sus municipios vecinos le mandamos seis mil (¡¡¡6.000!!!) toneladas diarias de desechos sólidos al relleno sanitario de Doña Juana.
Aunque el terreno destinado a relleno sanitario cuenta con cerca de 460 hectáreas, llegará un momento -¿dentro de 10 años? ¿dentro de menos?- en que quede colmado.
¿Y entonces?
Tocará buscar otro espacio giantesco para arrojar ese subproducto de nuestro paso por la Tierra. Ese nuevo relleno sanitario ocupará los pocos espacios que el proceso de urbanización haya perdonado, con lo cual se reducirán aún más las tierras disponibles para la recreación, para la purificación ambiental, para producir alimentos. ¿Y entonces? ¿Acabaremos los seres humanos sepultados por nuestros propios desechos?
Pensemos en esa cifra -6.000 toneladas diarias- cada vez que arrojemos a la basura una bolsa de plástico, un pedazo de papel, una botella, una cáscara... Claro: los desechos orgánicos pueden y deben reciclarse, pero todavía estamos muy lejos de lograr reincoporarlos totalmente a los ciclos de la materia.Mejor aún: pensemos en esa cifra desde que compremos el producto que después, total o parcialmente, vaya a parar a la basura.
Cuando la bolsa de basura sale de nuestro apartamento o de nuestra casa nos olvidamos del problema, pero es, precisamente en ese momento, cuando el problema comienza para el territorio.
Eso para no contar todos los desechos que le mandamos a la atmósfera y los líquidos que les arrojamos a los ríos y quebradas.
sábado, julio 22, 2006
La sostenibilidad de los más vulnerables
(Nos referimos a algún tipo hipotético de amenaza que solamente afectara los sistemas digitales pero sin afectar de manera directa los sistemas y procesos "orgánicos", biológicos o ecológicos de la biosfera. Porque si de paso ese evento catastrófico acabara con las condiciones que hacen posible la vida en el planeta, la desaparición de la internet constituiría apenas un mal secundario para quienes fueran capaces de sobrevivir).
Pero volvamos al tema. De llegarse a presentar algún evento capaz de hacer "caer" de manera definitiva la internet, las comunidades humanas que supuestamente son más vulnerables debido a su atraso tecnológico tendrían muchísimas más posibilidadades de sobrevivir que los que estamos tan estrechamente ligados a los equipos electrónicos e informáticos y a la forma de vida que ellos representan.
Se vió cuando el Y2K puso en carreras a todos los seres humanos que de una u otra manera cohabitamos en el ciberespacio o dependemos de la informática. Mientras tanto, las comunidades "primitivas" permanecían totalmente indiferentes frente a esa amenaza, que para ellas -si se enteraban- ni siquera tenía el carácter de tal.
La globalización, tal y como hoy se entiende, depende fundamentalmente de la interconexión económica, política y por supuesto, tecnológica, entre todas las comunidades del planeta. Y aunque se diga que no, de una cierta homegenización cultural, sin la cual resultaría imposible generar las "interfases" y conexiones que les permiten a unas sociedades conectarse con otras. Esa interconexión puede generar las ventajas que de una u otra manera generan todas las redes (la más evidente y omnipresente de las cuales en este momento es internet), pero también da lugar a una gran cantidad de amenazas y a enormes vulnerabilidades.
Solamente la diversidad cultural y específicamente la identidad -una de las expresiones de la biodiversidad en los seres humanos- constituye un mecanismo de seguridad contra los peligros de todo tipo que puede generar la globalización.
Bosque de niebla (Chicoral - Valle) . G. Wilches-Chaux
Algo equivalente a las reservas genéticas existentes en las "parientas" silvestres de las especies vegetales alimenticias, medicinales o industriales que dominan el mercado por su rentabilidad y productividad, pero cuya homogenización las hace vulnerables a múltiples amenazas.En esas especies silvestres puede estar la única posibilidad de resetear el código genético de una planta o de un animal determinado (de resetear la Vida misma en su concepción esencial) en caso de que en las veleidades de la ingeniería genética algún proceso o producto transgénico se salga de control.
Uno de los principales retos que en este momento encara la especie urbana, es el de la conservación de "antivirus culturales" (fuertemente ligados a la seguridad y a la identidad territorial) que la protejan de las amenazas provenientes de la conexión de todos los seres humanos a una red de redes de alcance global.
¿Yin vs Yang o Yin y Yang?
Este blog, al igual que su hermano -"Libreta de notas de un viajero frecuente"- refleja una contradicción esencial entre el reconocimiento de que las ciudades son unas de las principales expresiones y evidencias de que los seres humanos nos hemos convertido en la peor de las plagas, y al mismo tiempo un testimonio de admiración por ese logro prodigioso de la especie urbana que son esas mismas ciudades.
¿HOY HAY MÁS DESASTRES QUE ANTES?
Ambas cosas.
No solamente estamos mejor informados, sino que podemos ser testigos, en vivo y en directo, de los fenómenos que desencadenan los desastres, aún mientras están sucediendo.
Pero también están ocurriendo más desastres que antes, mucho más complejos y más destructores.
Me refiero a grandes desastres, de los que mojan prensa. Porque mientras tanto, siguen ocurriendo los “pequeños”, esos de los que solo se enteran los afectados y de pronto los alcaldes. Los que por su “modestia” no despiertan solidaridad internacional ni movilizaciones de ayuda, pero que sumados causan más daños que todos los grandes.
En el caso de los desastres de origen hidrometeorológico -como las sequías, las inundaciones y los huracanes- las amenazas, es decir, los procesos que disparan los desastres, están aumentando, en gran parte como consecuencia de la actividad humana.
Y ojo a que ponemos ejemplos de fenómenos relacionados con el clima, que están ocupado todos estos días a los noticieros de manera simultánea: la sequía en el Amazonas y las inundaciones en Centroamérica y México, desencadenadas por el huracán Stan, que ha resultado más destructor que Mitch en 1998. Para no mencionar las consecuencias de la ola invernal en Bello (Antioquia) y en otros lugares de Colombia. En este momento Katrina y Rita ya parecen historias de un remoto pasado, a pesar de que apenas ha transcurrido un mes largo desde la llegada del primero al Golfo de México.
Aunque es cierto que los huracanes aumentan o disminuyen como consecuencia de ciclos naturales, y que ahora nos encontramos en un ciclo de “alta” que puede durar otros veinte años, también lo es que cada vez quedan menos dudas sobre el aporte al calentamiento de la Tierra de las actividades humanas, como la contaminación atmosférica y la tala de bosques.
La forma predominante de eso que llamamos –con mayúsculas- “Desarrollo”, cada vez hace más vulnerables a más habitantes de la especie humana. Incluidas muchas comunidades de los paises industrializados, como lo demostró Katrina, y como lo demostró la ola de calor durante la cual murieron 15.000 personas en Francia hace dos años.
En otras palabras: los fenómenos hidrometeorológicos sí están aumentando, en cantidad y en poder destructivo. Con cambios de comportamiento que podrían afectar de manera particular a Colombia. Durante la temporada de huracanes 2004 y principios de la de este año, parecía haber indicios de que las rutas de los huracanes estaban tendiendo a acercarse a las costas colombianas (Iván, Emily...). Los últimos huracanes de la temporada 2005, por el contrario, se han alejado, pero eso no es suficiente para descartar esa amenaza.
No podemos afirmar, en cambio, que hoy haya más terremotos, o más erupciones volcánicas que antes. Pero sí podemos asegurar, sin lugar a dudas, que hoy un terremoto o una erupción volcánica puede causar –y de hecho está causando- muchísimos más daños, debido al aumento de la vulnerabilidad humana.
Esa vulnerabilidad aumenta porque hoy somos más personas y vivimos más apretadas. Ya no deberíamos hablar de especie humana sino de “especie urbana”.
Nueva York. En algunos casos las "costras" que formamos los seres urbanos "cristalizan" en enormes estructuras verticales. G Wilches-ChauxPero el aumento de la vulnerabilidad no depende solamente del incremento de la población humana/urbana (entre otras razones porque un 20 por ciento de las habitantes de este planeta consume y contamina más que el 80 por ciento restante), sino de que cada vez nos alejamos más de la posibilidad de convivir armónicamente con las dinámicas naturales del planeta. Por eso los desastres afectan sin discriminación a las zonas urbanas y rurales.
En Colombia y en el mundo vamos a ser testigos de más y mayores desastres en las próximas semanas, en los próximos meses, en los próximos años. No se necesita ser ni adivino ni experto para saberlo, como no se necesita ser “brujo” para saber que un conductor que pasa borracho a nuestro lado, a 200 kilómetros por hora, tiene un enorme riesgo de matarse y de arrastrar a los que se atreviesen en su paso.
Bogotá intenta mantener, en su interior y en sus alrededores, espacios donde la naturaleza pueda expresarse. Humedal Santa María del Lago. G. Wilches-ChauxLo curioso es que cada vez hay más experiencias locales exitosas, concretas y tangibles, de cómo se lleva a la práctica eso que se llama “desarrollo sostenible”. Las protagonizan organizaciones y comunidades, y en muchos casos empresas, de la vida real, aliadas a veces con instituciones públicas de sus respectivos países. Abundan en Colombia, en América Latina, en el Caribe, en todos los continentes. Pero siguen dispersas. Sin capacidad de convertirse en alternativa “global” frente a ese “borracho” desbocado que se llama a sí mismo “Desarrollo”. El de la globalización neoliberal, el del TLC, el de los neuróticos mercados, que antes no se daban por enterados de las qejas de la gente, ni mucho menos de las protestas de la Tierra.
Pero esta vez Katrina -la naturaleza- se les metió a la casa. A ver si “por las buenas” entienden.
Las ciudades -y particularmente los sectores populares- están llenas de expertos y expertas en gestión cotidiana del riesgo. De lo contrario habría todavía muchos más desastres de los que usualmente hay.G. Wilches-Chaux


























